¿Existe alguna forma de cuidarse? “Los rayos pueden caer en cualquier lado. Es cierto que hay lugares con probabilidades más altas pero estar en una ciudad no hace que uno se encuentre a salvo”, explica a Clarín Cindy Fernández, del Servicio Meteorológico Nacional.

Los rayos suelen buscar puntos altos para descargar la energía. De ahí surge esta idea de que en las ciudades las personas están más seguras porque hay edificios. “En cambio, en un descampado lo más alto es la persona”, dice Fernández. Sin embargo, no siempre se cumple esta máxima: “Hubo muchísimos casos en los que no ocurrió de esa manera. En todas las grandes ciudades cayeron rayos en el suelo”.

Según la experta, cuando hay alerta por actividad eléctrica es clave resguardarse en una casa o departamento. “No hay que estar al aire libre. Es necesario quedarse bajo una estructura resistente e incluso adentro de la vivienda hay que tomar recaudos”, cuenta Fernández.

Entre ellos, remarca la importancia de no tocar electrodomésticos enchufados durante una tormenta porque “la energía del rayo puede pasar a los cables”. Tampoco está recomendado bañarse cuando hay actividad eléctrica porque “los grifos metálicos también pueden electrificarse por el impacto de un rayo sobre cañerías aunque estén a diez cuadras del domicilio”.

Otro estrategia a seguir, destaca la meteoróloga, es respetar la regla 30/30. “Si uno ve un relámpago y escucha el trueno antes de los 30 segundos eso quiere decir que cayó a menos de 100 cuadras y, por lo tanto, significa que hay riesgo de actividad eléctrica en la zona. En esos casos, se debe esperar 30 minutos en un lugar cerrado”, suma Fernández, quien destaca que “según un estudio realizado por la geofísica Gabriela Nicora, hay 50 muertes al año como consecuencia de la caída de rayos en Argentina”.

 

 

 

 

 

 

Fuente: Clarin