0023864562
El casildense, que era pedido a gritos por el pueblo futbolero, debutó en el arco albiceleste y ofreció seguridad. Un acierto del técnico.
Fue un triunfo en el que se alinearon todos los planetas para la selección argentina. No sólo la referencia está relacionada con lo más importante de todo: la clasificación a los octavos de final, instancia en la que el sábado enfrentará a Francia a las 17 (hora rusa, 11 hora argentina) en Kazán. Sampaoli tomó una decisión trascendente para un partido que no admitía equivocaciones de ningún tipo. Puso a Franco Armani como titular, el arquero que pedía a gritos el pueblo futbolero, y relegó al banco de suplentes a Wilfredo Caballero. Motivos no le faltaron al Zurdo porque realmente Willy cometió un garrafal error en el primer gol ante Croacia, que bien podría haber provocado una catástrofe futbolística si Argentina se iba en la primera ronda del Mundial. Y la apuesta por su coterráneo casildense le dio el resultado esperado.
 
Armani respondió con la misma solvencia con que lo hace cuando se pone debajo de los tres palos en River. Ya cuando salió a realizar los movimientos precompetitivos junto a Caballero y Nahuel Guzmán, la gente le regaló una sonora ovación. Se notó que el hincha de la selección argentina quería verlo adentro de la cancha y él no sólo no defraudó, sino que tuvo esa gran atajada que siempre tiene en River. Cuando el partido estaba 1-1 y Argentina se metía en serio en el patíbulo, Armani le tapó un mano a mano clave a Odion Ighalo. Lo salió a atorar con ese 1, 90 metro y el remate del nigeriano quedó en su humanidad. Si no aparecía se terminaba todo. Era el 2-1 para Nigeria y hoy el plantel ya estaría volando de regreso para Argentina eliminado del Mundial. Sin haber jugado minutos con la celeste y blanca, el arquero del equipo millonario pegó igual un gran feeling con la gente. Tanto que no necesitó de otra gran intervención, la que tuvo fue de esas que cambian el rumbo de un partido, para meterse al hincha en el bolsillo. Lo ovacionó hasta cuando sacaba del arco o atajaba una pelota fácil. También mostró mucha decisión para salir a cortar en el juego aéreo contra delanteros de una gran potencia física como los nigerianos. Además de la pasmosa seguridad que mostró cada vez que agarraba la pelota y le tocó jugar con los pies, uno de los defectos que se le apuntan en comparación con Caballero y Guzmán.
 
El veredicto popular tenía toda la razón con pedirlo a gritos para la selección argentina. Y pensar que entró de última en la lista de los 23. Una de las grandes certezas que se llevó Sampaoli de San Petersburgo, además del pasaje a octavos, fue la seguridad de Armani en el arco. No hay dudas de que el arco ya tiene un dueño indiscutido hasta que dure la participación de Argentina en Rusia 2018.
 
Fuente: La Capital.

Su servidor no soporta flash players o javascripts, use por favor cualquiera de los siguientes links
Publi Horizonte Digital

Formulario de acceso