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Se espera una inminente caída. Ya hay unos 70 evacuados en el barrio Urquiza, a siete cuadras del casco histórico de la ciudad entrerriana.
 

El barrio Urquiza de la ciudad entrerriana de Diamante vive horas críticas y dramáticas ante una profunda grieta y desbarrancamiento en la zona del monumento Cristo Pescador, distante unas siete cuadras del casco histórico de la ciudad.

Unas 70 familias de la localidad tuvieron que ser evacuadas en las últimas horas ante el inminente derrumbe de la barranca, que está situada sobre una falla geológica que se extiende día a día. Gran parte de la barranca ya había sufrido un desplazamiento el pasado sábado que puso en peligro las viviendas en esa línea. Geólogos había advertido de la situación hace un mes.
 
Ayer se amplió la zona afectada ya que las lluvias que se registraron en la madrugada agravaron la situación ya que provocaron la caída de una pequeña parte de la barranca. Los expertos dijeron que es preferible que siga lloviendo para ver hasta dónde llegará la grieta.
 
Unas 70 familias corren riesgo por la situación de la barranca. Ayer había 25 mayores autoevacuados y 19 menores que fueron trasladados a casas de sus familiares. El estado de emergencia habitacional fue declarado en barrio Urquiza, en inmediaciones de Centro San Roque y el monumento al Cristo Pescador.
 
El Comité de Crisis constituido por distintos actores de la ciudad realizó relevamientos e informes para optimizar la toma de decisiones.
 
Hay familias de muchas generaciones que viven en la zona, quienes pese al temor, optaron por quedarse. Abuelos que nacieron en el barrio dicen, a quien quiera escucharlos: "Si cae la casa, caigo con ella".
 
El intendente, Lénico Aranda, encabezó las tareas de información y contención de las familias afectadas inmediatamente después de los primeros movimientos en la zona de barrancas. Asimismo se informó que se puso a disposición la Escuela Hogar y la Nº 52 en caso que haya más evacuados, además del Centro Integrador Comunitario y un espacio que cedió la Universidad Autónoma de Entre Ríos.
 
El intendente calificó la situación como "alarmante" y comentó a diario UNO que solicitaron a la comunidad que dejen libre las arterias para el trabajo de las fuerzas de seguridad e instaron a que nadie se acerque a la zona. "Estamos trabajando con las distintas instituciones. Junto al municipio colaboran la Departamental de Escuela, la policía de Entre Ríos, personal de Prefectura y del Parque Nacional, los Bomberos Zapadores, y quienes integran el área de Defensa Civil", dijo, y señaló que ya conformaron un comité de crisis: "Formamos un comando que funciona en el cuartel de los Bomberos y será el brazo ejecutor en caso de un siniestro. Desde ahí se van a tomar todas las decisiones cuando sea el derrumbe".
 
El lugar fue vallado y quedó vedado para la circulación vehicular y de peatones. La secretaria de Acción Social, Marta Grancelli, dijo que "la población de la zona es entendible que no quiera dejar sus hogares, por ello el equipo de psicólogos y trabajadoras sociales está en el lugar junto a bomberos, policía, Prefectura y el director del hospital tratando de hacerles entender que sus vidas corren riesgo".
 
El intendente, visiblemente preocupado, dijo que "se determinó cortar calles aledañas y relevar vehículos para saber cuántos tiene la policía y otros organismos que están actuando por si hay que afectarlos. El municipio y Prefectura ya pusieron a disposición los suyos en caso de que haya que intervenir en el lugar, y el director del hospital San José, Gastón Marchetti, habló a las unidades que están cerca por si hay que realizar traslados en ambulancias. Nos preparamos para lo peor".
 
 
 
 
Fuente: La Capital

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