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Subió en lo que va del año y los despachos se derrumbaron hasta 50%. Las ofertas de las cadenas exportadoras.

No será la primera vez. Tampoco, la última. Pero la carne puede traer tranquilidad a la inflación de abril si como todo indica, por la fuerte caída de ventas en las carnicerías, los precios de algunos cortes bajan y los de otros, se mantienen. Es cierto que en las carnicerías se resiste volver atrás con los precios, pero frente a un derrumbe entre 30% a 50% en las ventas según los barrios y los cortes; las ofertas están a la orden del día.

La cotización de la hacienda, que es un producto de exportación, se mueve al ritmo del dólar y también en función de la oferta de ganado. Cuando se envían menos animales automáticamente sube el precio del kilo vivo. Es lo que ha estado pasando. Lo que sucedió a principios de año fue la combinación en enero de fuertes lluvias que impidieron la salida de la hacienda de los campos. Y en febrero hubo calores muy intensos que provocaron la muerte de animales en los campos, en los traslados y hasta en el mercado de Liniers con lo que se frenaron envíos a los frigoríficos. En marzo estuvo el feriado de Carnaval. Y esa menor oferta se tradujo en importantes aumentos que empujaron el costo de vida.

El alza de la carne varió entre el 20 y 40%, de acuerdo con Miguel Schiariti, de Cicra que agrupa a frigoríficos pequeños y medianos. En esos meses, el índice de precios de Liniers, que mide la cotización del kilo vivo, aumentó 24%. “No lo dude el precio baja. No se puede sostener en estos niveles”, asegura Schiariti.

 

 

 

 

 

Fuente: Clarin

 

 

 

 


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