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La crisis climática que afecta al planeta es evidente. En ciudades costeras, como Buenos Aires, los impactos de este fenómeno global amenazan con ser mortales. Ante ese escenario es necesario trabajar con antelación en sistemas de prevención y de alertas tempranas. La Big data es un elemento clave para diseñar y coordinar esquemas ante los posibles anegamientos y desbordes de los cursos de agua.

 

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El Sistema de Alertas Tempranas de Tormenta (SAT), que se lanzó el año pasado e incluyó un acuerdo con la provincia de Buenos Aires y desde hoy ya funciona con todos los recursos, busca eso: poder predecir hasta con dos horas de anticipación la llegada de meteoros extremos que podrían poner en riesgo a la población.

En los últimos 100 años se triplicó el nivel de lluvias en la Ciudad. Según las estadísticas oficiales, en la década del 60 llovía un promedio de 1.050 mm anuales. En la de 2000, aumentó a 1.300 mm anuales, un 20%. Y para la del 2010 se estima que aumente otro 10 por ciento. “Además de acrecentarse la cantidad anual, las abundantes precipitaciones ocurren en lapsos más cortos de tiempo, lo que impide un buen escurrimiento. Entre 1980 y 2010 fueron de más de 100 mm en 24 horas, es decir, se triplicaron respecto de las acontecidas en el período 1900-1930”, indicaron en el Ministerio de Desarrollo Urbano.

Incluso el último reporte especial del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), incluyó a las costas argentinas entre las geografías con mayores probabilidades de impactos si las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyen y el aumento promedio global de la temperatura no se frena en 1.5ºC. “Con unos 5000 km de costa, nuestro país también se ve muy amenazado por el aumento del nivel del mar. Los impactos más significativos serán las marejadas alrededor del Río de la Plata causadas por tormentas – lo que incluirá a Buenos Aires -, donde el nivel elevado del mar podría aumentar notablemente las áreas inundadas por la combinación de tormentas y mareas altas”. Con sólo un aumento de 50 cm del nivel del mar, 600.000 personas en Buenos Aires podrían verse afectadas por las marejadas y USD 23.000 millones en infraestructura correrían peligro, según las estimaciones científicas. Actualmente, cerca de 200.000 personas en el Gran Buenos Aires se ven afectadas por mareas tormentosas. Con un aumento del nivel del mar de 50 cm, este número podría triplicarse.

¿Cómo funciona el sistema? Primero, una antena de recepción satelital permite recibir la información captada por el satélite meteorológico estadounidense GOES-R, lanzado en 2016, y envía la información al Centro Único de Coordinación y Control, que funciona en Chacarita, transmite alertas a Defensa Civil, SAME, Bomberos y Policía de la Ciudad para articular las medidas necesarias: alertas de tránsito, envío de agentes de prevención e intensificación de trabajos de limpieza de sumideros, entre otras acciones.

El satélite ofrece pronósticos de tormentas, mapeos en tiempo real de actividades de relámpagos y da avisos de tornados.

La tecnología puesta al servicio de obtener información nos permite adelantarnos a problemas y, a su vez, crear una base de datos meteorológicos analizados con software de última generación que ayude a generar políticas contra las consecuencias del cambio climático”, Franco Moccia, ministro de Desarrollo Urbano y Transporte porteño.

“Además, se instalaron 34 estaciones meteorológicas e hidráulicas distribuidas en la Ciudad y el Gran Buenos Aires, equipadas con sensores y cámaras que toman datos climáticos en tiempo real: viento, presión, humedad, precipitaciones, temperatura, radiación solar, rayos UV, temperatura del suelo. Pueden medir la velocidad, el caudal y el nivel del cuerpo de agua en los arroyos de la Ciudad y del nivel del agua en el Río de la Plata. Todas las estaciones cuentan con paneles solares y baterías que le dan autonomía ante posibles cortes de energía.”, explicaron en la cartera que conduce Moccia.

El SAT forma parte del Plan Hidráulico para mitigar el riesgo de inundaciones en Buenos Aires. El plan, financiado por el Banco Mundial, ya lleva realizadas las obras del arroyo Maldonado, las Estaciones de Bombeo en La Boca-Barracas y el Segundo Emisario del Arroyo Vega, entre las más importantes. Se trata de un préstamo BIRF por $268.500.000.

En Buenos Aires la concentración de los gases de efecto invernadero que genera el cambio climático ya provocó el aumento de un grado de la temperatura promedio desde 1960. Así lo indica el inventario de emisiones realizado por la Agencia de Protección Ambiental porteña (Apra) que informó que, en 2014, la ciudad emitió 12,9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2eq).

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Infobae


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